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sábado, 12 de febrero de 2011

Pedaleando al presente.

Después de un gran periodo de descanso, una vez recuperado física y psicológicamente de la Quebrantahuesos, volví a tener mono de bici. Empecé a salir los fines de semana con Manel y con Sergio en BTT.

A la aventura

A cruzar el río

 Pocas salidas después nos acoplamos a una grupeta de Castelldefels (Oscar, Santi, Jesús, Pedro, Ramón...).

Sergio, Jordi (Yo), Oscar

Grupo de Castelldefels
 
Éste es mi grupo actual de montaña, aunque no salgo con ellos tanto como me gustaría. El lado oscuro me tiene abducido. Con ellos, fin de semana tras fin semana, fuimos aumentando nuestro nivel. Mi specialized enduro dejó paso a una scoot scale 20, mucho más adecuada al tipo de salida que estábamos realizando.

 
Bajando pistas

Durante estos tres años el grupo fue cambiando, Manel dejo de salir. Tuvo que parar un tiempo y luego se reintegró en otro grupo mucho más cerca de dónde vivía. Cada mañana tenía que realizar unos cuantos kilómetros para llegar al punto de encuentro en Castelldefels. Sin embargo no todo fueron deserciones. Jordi Crespo, con el que empecé a salir en el grupo de BUP, se incorporó  con nosotros. Aún mantenía  la  MTB con la que salía en aquellos tiempos. Un merito increíble poder arrastrar esa máquina en las subidas. Rápidamente se puso en forma, y como el resto, quería  más. Así que pasamos a rodar los sábados por carretera para hacer fondo. Eso si con nuestras MTB. Participamos en marchas y cogimos una forma más que aceptable para ser un grupo cicloturista.
Este cambio de planes en la rutina de los sábados no hizo más que despertar al lado oscuro que alguno llevábamos dentro. Sergio cuyos inicios en el mundo de las dos ruedas fueron en carretera, y poco amante de las pistas rotas, se sintió tentado a comprar una bicicleta de carretera, cosa que al final acabó haciendo y no una vez, sino unas cuantas. Por sus manos pasaron tres máquinas en breve espacio de tiempo. Al igual que nos pasa a todos, cuando tienes algo nuevo no puedes dejar de usarlo. Así que la salidas a rodar los sábados en MTB, para Sergio y para mí se convirtieron en kilómetros sobre la fina., Eso si, los domingos continuábamos  montando a nuestra gordita.
En una de estas salidas a finales de 2009 se nos pasó por la cabeza inscribirnos en la Quebrantahuesos 2010. Sergio la quería conocerla y yo tenía una cuenta pendiente con esa marcha. 
Tuvimos suerte y nos tocó participar. Ese año había que hacer preinscripción y participar en un sorteo para poder competir. Sólo están permitidas unas 7000 plazas y se preinscriben más de 10.000 personas. Por suerte, o desgracia, fuimos seleccionados para competir. Esta vez teníamos seis meses y medio para prepararnos. Aunque acabábamos de retomar las salidas con la fina, disponíamos de suficiente tiempo para conseguir la forma. Como ya he mencionado algunas veces el lado oscuro engancha. Las salidas de los domingos con la gorda por senderitos, pasaron a ser kilometradas sobre la fina.  Tantos kilómetros eran demasiado para mi pobre cannondale, que sufría en forma de óxido las heridas de la Quebrantahuesos 2006. Fue  sustituida por una Goka Shaft de carbono. A la que posteriormente se le añadieron unas ruedas con perfil de carbono.

Mi máquina actual


De vez en cuando si que hacíamos alguna salida en MTB para saludar a la gente del grupo, pero disfrutáramos mucho más en la carretera. 
No se por qué será pero mucha gente que prueba la carretera se queda. Quizás  esas ansias de competición se sacian mucho más en esta modalidad. 
Con la idea de salir con más gente nos apuntamos al C.C. Ratpenat, mi club actual. Con ellos empezamos a compartir las salidas de los sábados y muy pocas veces me atreví a salir el domingo. Muchos de los compañeros son auténticas máquinas de devorar kilómetros. Alguno incluso compite en amateur. Las primeras salidas fueron bastante duras, teniendo dificultades para seguir rueda incluso en el llano. A la que la carretera presentaba alguna dificultad, era el momento de despedirse del grupo. Con ellos el concepto de grupeta cambió. Aquí se sale todos juntos pero sólo los que tienen fuerzas llegan con los primeros. Sólo se espera en el punto de encuentro con los compañeros de Viladecans, en el caso de salir separados y en el Bar del almuerzo. Si alguien no puede seguir el ritmo....tiene que mejorar para la próxima salida. 
A mucha gente no le gusta este tipo de salidas.  A mí me apasiona, fomenta el espíritu de superación de forma exponencial. Si hoy he llegado con ellos hasta Vallcarca, el sábado que viene he de superarlo... Y así lo he hecho, pero ya os contaré...
Cuando llegó el buen tiempo, Sergio y yo nos íbamos a la zona de Torredembarra dónde nuestros suegros respectivos nos proporcionaban alojamiento. Allí salíamos los dos días, con  Ferran, por los puertos de la zona. Ferran, "un fiera" al igual que muchos compañeros del club, nos llevaba a un ritmo exigente. Con esta rutina, fuimos cogiendo más nivel, el que permite salir dos días a la semana. 
Poco a poco , llegó el 19 de Junio 2010. El día para el que nos habíamos estado preparando. Este año lo hicimos bien. Alquilamos un apartamento. Llegamos a Sabiñanigo el viernes por la tarde, visitamos la fira que montan con motivo la marcha. El ambiente en el pueblo es expectacular. Cenamos y dormimos correctamente. Al día siguiente estábamos en la línea de salida. 
Este año íbamos preparados pero ya en la subida del Somportpreocuparnos del tiempo. La climatología se encargó de que fuese así. Salimos de Sabiñanigo con frío, pero el Sol se dejaba ver, así que casi todo el mundo opto por ropa de verano. Al llegar a la subida del Somport empezamos a encontrar a cientos de corredores que daban la vuelta, algo estaba pasando. Radio macuto informaba del diluvio universal más aguanieve en la parte Francesa. Sergio y Yo decidimos continuar. Paramos en el avituallamiento de Jaca y a seguir subiendo. Las peores predicciones se confirmaron, la bajada esta vez no superó los 30 km/h. La niebla impedía ver más allá de 100 metros. A Sergio ya de por sí no le gusta bajar y en estas condiciones menos. Y yo, aunque me costo, me mantuve a su rueda en toda la bajada. Íbamos temblando de frío, yo iba sin guantes, no tenia ninguna sensibilidad en la manos. Vernos bajar era un expectáculo dantesco. Muchos corredores fueron evacuados con signos de hipotermia. Se acabaron las mantas térmicas, los franceses abrieron sus casas para cobijar a muchos compañeros. Se tuvieron que fletar más autocares para recoger a los corredores que se retiraban... más de 1500 retirados....Pero Sergio y Yo seguimos adelante.  Para los que creáis que estoy exagerando aquí os dejo un vídeo realizado por compañeros del C.C. Sant Andreu. Estupendo reportaje.


Os pensabais que exageraba, en YouTube hay muchos vídeos de esta edición.
El resto de la ruta por la parte Francesa estuvo marcada por la lluvia y el frío, aunque no fue tan intenso como en la bajada del Somport. Este año la subida al Marie Blanque se me hizo corta, pude subir con mucha agilidad, al igual que en el Portalet. Los dos compañeros nos mantuvimos juntos. Una vez coronado el puerto, Ya en la parte española salió el Sol. Bajamos juntos, aunque algo dentro de mí, seguramente provocado por el fallo de sinapsis neuronal, me pedía que dejase de gastar pastillas de freno. En la subida a la Hoz tuve mi único momento de debilidad pero tirando de co..... y orgullo llegué arriba con Sergio. En la bajada, ya no pude retener más a la bestia y me deje llevar, deje de catigar las llantas con el roce del freno y perdí a Sergio.
En el falso llano entre en un pequeño grupo dónde quedaban pocas fuerzas para tirar. Otro grupo más grande nos absorbió, en el estaba Sergio, que un derroche de facultades cogió las riendas del grupo y lo condujo durante gran parte del recorrido final. Así llegamos a Sabiñanigo. 8 horas 19 minutos. Los dos juntos. Él un segundo mejor. Este año el tiempo no era lo importante, estabamos muy orgullosos por haber conseguido acabar la marcha, dadas las condiciones meteorológicas. Algunos compañeros del club acabaron en 6h 30 min. ¡Con estas condiciones! Ferran También.
Una vez finalizada la marcha, nada que ver con la participación anterior. Estábamos contentos y para celebrarlo fuimos al camping de Gavin, dónde trabajaba un amigo de Sergio, que nos trato como a Reyes. Cenamos estupendamente.
Al día siguiente nos levantamos tarde, desayuno y vuelta a casa. Donde empezaban mis vacaciones. Una semanita en Menorca. Estuve unos 15 días sin tocar la bici, salvo una sesión de spinning con chancletas en el hotel que sólo me sirvió para que apareciesen unas fantásticas ampollas plantares.
Una vez transcurrido ese tiempo reinicié las salidas. Encontré la motivación en el libro: Planifica tus Pedaladas de Chema Arguedas. En la lista de mis blogs tenéis un enlace al suyo, muy interesante. Empecé a seguir sus consejos. A las salidas de fin de semana se añadieron bastantes días intersemanales y ahora salía sábado y domingo con el club. Sergio estaba de vacaciones y se encontraba fuera, no podíamos salir juntos. Mi nivel subió considerablemente. Ya podía seguir el ritmo del grupo. Una muestra de ello fue la cronoescalada a la cima del Rat Penat. Mi mejor tiempo durante la temporada había sido 27 minutos 20 segundo. Subí en 20'45s. Una mejora impresionante si tenemos en cuenta que es una subida que no llega a 5 kilómetros. También físicamente cambié, ahora todo el mundo me pregunta si estaba enfermo. Gran parte de mi grasa corporal ha desaparecido.

Cronoescalada Rat Penat

Fotos cronoescalada. Soy el pequeño del casco naranja.


A final de año Sergio, se fue a vivir a Barcelona por lo que dejo de salir con el club. Yo mantuve las salidas de los sábados con mis ratas y los domingos me acople a la Grupeta Hospisport, 2003 integrado por miembros del antiguo Velo, con los que Sergio se inició en la bicicleta. Fui muy bien acogido y hasta hoy sigo saliendo con ellos. Tenéis un enlace a su blog dónde se cuelgan fotos de nuestras salidas. El maestro Capitano realiza las crónicas con suma maestría. Tiene don de pluma. Y Mariano  añade su parte audiovisual.
Actualmente sigo así, con salidas entre semana, siempre que el trabajo y las obligaciones de padre lo permiten. Mi padre me echa una mano, los días que salgo a entrenar va a buscar a mi pitu al cole. y los fines de semana, sábado con las ratas y domingo con Hospisport. Aquí últimamente hemos fichado a Jesús, compañero de MTB, que también ha sido tentado por el lado oscuro.
Así seguiremos hasta Marzo que empieza el calendario de salidas dominicales del ratpenat. Este año he sacado la licencia de Máster 30 y pretendo correr alguna carrera. Y cómo no. La Quebrantahuesos 2011 me espera. Este año no hay escusa para no bajar de las 8 horas. Ya os contaré si lo consigo.... Así que habrá que aprovechar cada kilómetro del fin de semana. Eso si, bastante a menudo me dejaré caer por Hospisport para salir con Sergio, Gabriel, Mariano, Issaias, Alberto, Roberto, Pocí, Sergio cuñao, Jesús,  Paco y Dr. X. También he de reanudar mi relación con la gorda para ver a Oscar, Santi, Jordi y compañía...Será un reto poder combinarlo todo. En próximas entradas comprobaréis si lo consigo...

Nos vemos...


Inicios II

Cómo había comentado anteriormente, tras la rotura del manillar de mi Conor me planté en Valbuena para comprar una nueva montura. Después mirar lo que había y valorar el presupuesto me decidí por una Specialized Stumpjumper doble. Quizás sea la bicicleta que menos me duró. Continuaron las salidas por Collserola con mi nueva máquina plateada. El nivel, de sábado en sábado, iba subiendo y un día decidimos federarnos. Cómo ya teníamos relación con la gente de Valbuena fuimos a la tienda a informarnos y acabamos apuntados a su Club. En esa época corrí mi primera marcha, que coincidió con la I Marxa de Castelldefes Valbuena. En esta ocasión sólo hicimos el recorrido corto.
Las salidas de sábado en sábado se convirtieron en sábado-domingo. Poco a poco  y por diferentes motivos, nivel, gustos a la hora de elegir rutas... el grupo se acabó desmoronando y Alfonso y yo pasamos a salir los dos días con nuestro nuevo club. Rápidamente mi nivel fue mejorando y pasamos a correr diferentes marchas. Aquí conocí a Manel, Sergio  (mi actual compañero de batallas), Kolbe, Javi, Alberto... A muchos de estos compañeros les gustaba bajar y pude comprobar que las prestaciones de mi máquina no eran las adecuadas para esos menesteres. Coincidiendo con la adjudicación de la plaza ganada en las oposiciones decidí comprarme una specialized enduro sworks. Ese verano estuvimos saliendo por las mañanas a las 6:30 antes de abrir la tienda dónde trabajaban mis compañeros y no parábamos de recorrer las trialeras de la zona. El punto álgido llego con las subidas a La Molina y Vallnord para realizar descensos. Por supuesto habíamos comprado todo el equipo, Peto, casco integral, coderas, rodilleras... Disfrutáramos bajando.
Con el tiempo, y a medida que mi nivel fue aumentando encontré otra forma de disfrutar de la bici. Las subidas. Alfonso y yo empezamos a distanciarnos, aún nos sé cómo...  empezó a dejar de salir con el grupo. Kolbe y Javi ya no salían con tanta frecuencia y me fui acercando mucho mas a Manel y Sergio, a los cuales les gustaba subir. De esta forma cambié el peto, casco integral, rodilleras... por ruedas de 1.9 modificaciones en potencia, manillar para conseguir que mi enduro fuese un poco más racing. Acababa todas las marchas con dolor de espalda al intentar ir rápido con una bicicleta no fabricada para ello.
Para coger fondo la gente del Club empezó a salir entre semana con bicis de carretera, el lado oscuro cómo llamaban algunos, por lo que acabé comprando una Cannondale de carretera para poder salir con ellos. Una cosa llevó a la otra y Manel y Yo acabamos inscritos en la Quebrantahuesos 2006. A esas alturas ya no salíamos con la gente del Club en carretera. No preparamos la prueba de una forma específica, es más seguíamos realizando la mayor parte de las salidas en BTT, excepto algún día entre semana, que salia con Gaspar, un compañero de trabajo por las mañanas.
Para probar una distancia larga nos apuntamos a la Marathon de los Monegros que se corría un mes antes. Durante la prueba, realizada con la enduro acabé con muchos problemas de espalda. Incluso tuve que parar y tumbarme un buen rato. No había escarmentado. El año anterior también realice la Selenika en la que a partir del km 60 el tío del mazo se subió conmigo y a duras penas pude acabar. Gracias a Alberto por acompañarme en todo momento. Al finalizar decidí que no estaba preparado para correr la Quebrantahuesos y decidí parar hasta recuperarme de la espalda. Durante ese tiempo Manel me insistía para ir, insistía en que estaba preparado. El fin de semana anterior me convenció para hacer una Costas (Carretera de Castelldefels a Sitges)  y probar sensaciones. La verdad, para haber estado casi un mes parado no me encontraba mal y cómo me sabía mal dejar colgado a Manel acabé en la salida de Sabiñanigo, prevía noche durmiendo en el parking de la salida en una furgoneta.
Ni Selenika, ni Monegros... ¡no recuerdo un día peor sobre la bici....!
Con Manel habíamos pactado realizar todo el recorrido juntos, eso que se dice siempre, y en este caso él quería cumplirlo. Salimos juntos, intentando no perdernos entre la marabunta de corredores. Coronamos el Somport juntos, dónde descansamos para hacer unas fotos. Estaba lloviendo y la bajada del Somport estaba algo peligrosa, avisé a Manel del peligro y empezamos a bajar. Ya os había dicho antes que algunas personas deben tener un fallo de sinapsis en sus neuronas a la hora de bajar. Bien, yo soy una de ellas. Sin darme cuenta fui cogiendo velocidad y perdí a Manel en la bajada. Con la bici no te das cuenta de la velocidad que llevas hasta que necesitas parar. En plena bajado empezaron a aparecer banderas rojas, coches de policía Francesa, Bomberos... Pasé como pude. La velocidad que había registrado el cuenta era de 92 km/h. Estuve esperando a Manel un buen rato hasta que llegó. Ese año hubo un desgraciado accidente en la Marcha. Continuamos juntos hasta el Marie Blanque. Aquí ya me empezaron a abandonar las fuerzas y en sus kilómetros finales hice un sobre esfuerzo para no poner pie a tierra. A partir de aquí se acabó todo.  Manel subía con mucha agilidad y quedamos en vernos en la cima, en el cartel de altimetría. Cuando coroné no había cartel. Había mucha gente. Yo había tardado muchísimo en realizar esos 4 kms, la gente iba más rápido andando que yo pedaleando, por lo que al no ver a Manel pensé que se había ido. No fue así, en fotos panorámicas posteriores realizadas por Manel se me ve coronando entre la muchedumbre.. Al no verle decidí ir a cazarlo en la bajada. Bajé lo más rápido que pude sin parar a recuperar y esto acabó con las pocas fuerzas que me quedaban. Desde aquí al final, me arrastré para llegar, sólo el orgullo me impedía poner pie a tierra. La subida al Portalet 30 kms se hizo interminable. Llovía, cuando decidía que pararía en el siguiente puente, éste estaba lleno de gente y ¡Cómo me iba a parar!. De la subida a la Hoz ni me acuerdo. Será un mecanismo de defensa. Al final 8 horas 31 minutos. Más de la mitad solo. Manel llegó por detrás, el pobre iba haciendo fotos esperándome.  
Comimos nos montamos en la furgoneta y para casa. Camino casi sin hablar. Llegué a casa deje la bicicleta tal y como estaba tras la lluvia en la terraza y no volví a tocarla en un año más o menos.

En la siguiente entrada explicaré mi reencuentro con las dos ruedas, así llegaremos a la actualidad.

Nos vemos.



viernes, 11 de febrero de 2011

Inicios...

Debía tener unos 8/9 años cuando me regalaron mi primera bici. Al menos que yo recuerde. Era una Torrot de trial sin cambios que había comprado mi abuelo. Con ésta hice mis primeros pinitos en el mundo de las dos ruedas. Mi madre la bajaba a la calle, desde un cuarto sin ascensor, para que pudiese montar con los amiguetes del barrio.
Unos años más tarde ya en primero de BUP, esta bici volvió a cobrar protagonismo. Algunas tardes nos juntábamos algunos compañeros (Jordi Crespo, Xavi Pons, Fernando Chacón, José Luis Morales...) para ir desde Viladecans a Sant Boi. En esta etapa, me dí cuenta de que necesitaba cambiar mi montura. Jordi, lucía su recién estrenada MTB (con la que ha estado saliendo hasta hace poca más de un año, una reliquia) y el resto de la colla llevaba máquinas con cambio piñones, lo que hacía que mi pobre Torrot no pudiese seguir el ritmo.
En esta época, mi Tío, José María, sintió también tentado por el mundo de la bicicleta y decidió comprar una MTB. Mi padre y yo lo acompañamos a mirar modelos y finalmente acabé con una igual que la suya. Una flamante Conor lila. Puedo decir que esta es la bicicleta a la que más partido he sacado. Las salidas con el grupo del instituto continuaron. Ahora con mi nueva máquina podía presentar batalla. En una de estas salidas, bajando una carretera, Fernando, que montaba una reliquia de frenos de varilla, perdió las zapatillas de freno. Cómo podéis imaginar acabó por los suelos. El accidente no fue más que chapa y pintura pero fue el inicio del fin del grupo.
Por suerte a estas alturas, los fines de semana salía con mi Tío, y posteriormente se añadieron David Pol y Roberto Zapico, dos compañeros de la piscina en la que rebajábamos como Monitores. Estas salidas se prolongaron durante unos años, fuimos mejorando nuestras máquinas y nuestras piernas. Pero al igual que la anterior etapa, se acabó.  Ahora no recuerdo bien por qué dejamos de salir. Pero poco a poco la frecuencia se fue reduciendo hasta dejarlo por completo.
Muchos años después conocí a Alfonso, pareja de una amiga. Él salía asiduamente con un grupo del Prat (Carlos, Toni, Oscar...) y me animó a integrarme. Empecé a salir con ellos, íbamos cada sábado a Collserola. Nos encantaban hacer trialeras y acabar en Can Coll con un buen almuerzo. Las primeras salidas fueron muy duras, ellos estaban rodados y yo totalmente oxidado. Poco a poco fui cogiendo la forma, la que te permite el salir un día por semana, y empecé a dar guerra al grupo subiendo. Bajando sólo Alfonso seguía mis pasos. Desde mis inicios he tenido ese fallo en la conexión de algunas neuronas que inhiben el miedo en las bajadas y te permiten bajar por casi cualquier sitio a mucha velocidad. En una de estas salidas, en Sant Cugat, bajando una trialera muy rápida, apareció el bump ideal. Llegué al él y salté, todo iba perfecto. Al aterrizar primero se posó la rueda trasera y  poco más tarde la delantera. Y aquí empezaron los problemas. La horquilla delantera de elastómeros estaba muy castigada y no absorbió el impacto. El golpe seco hizo que el manillar de ni preciada Conor se rompiese por ambos extremos. Para mala suerte reboté con el esternón en la potencia y no caí. Continué unos 100m más bajando en equilibrio con las manos en alto sujetando los trozos de manillar y gritando, lo que propició la "bronca" en primera instancia de Alfonso. Él iba delante mio y al escucharme chillar, miro hacía atrás y me vio en plena bajada con las manos en alto. "Estás loco, ¡Cómo te sueltas de manos en plena bajada!" fue lo primero que me dijo. A lo que yo sólo respondía, lo has visto, lo has visto... Unos segundos más tarde vio los trozos de manillar y se dio cuenta de lo sucedido. ¡Estoy loco pero no tanto! Aún no nos explicamos cómo pude bajar tantos metros por aquel camino sin manillar. El accidente, a pesar de su aparatosidad, fue como el de Fernando, chapa y pintura. El problema es que estábamos en Sant Cugat y el coche en Cerdanyola. Así que con un palo y unas dotes de maña conseguí llegar al coche. Ese día, al acabar la salida íbamos a pasar a recoger a mi mujer por el trabajo. Ella estaba en Barcelona y nos pillaba de paso. El camino de vuelta me sirvió para convencerla de que tenía que comprar una máquina nueva. Mi estado, totalmente magullado, y los relatos del resto de compañeros insistiendo en que me podía haber matado, a pesar de no haber visto el "tortazo" ya que bajaban bastante más rezagados, dieron sus frutos.
El siguiente martes ya estaba en Valbuena acompañado por mi mujer para que me ayudara a elegir a mi nueva compañera de aventuras.... Y a partir de aquí empezó a cambiar el concepto de la bici para mi.
Pero bien, eso lo contaremos en la siguiente entrada.

Nos vemos.